El número de usuarios de los centros de Bilbao y Portugalete se ha triplicado desde 2003 y la demanda «amenaza con saturar» el servicio
Cerca de doscientas familias utilizaron el pasado año los puntos de encuentro de Bilbao y Portugalete, que proporcionan un espacio neutral para que los padres mantengan contacto con sus hijos tras una ruptura conflictiva. Esto supone que el número de usuarios se ha duplicado desde 2003. La Federación Vasca de Madres y Padres Separados Kidetza advierte de que la demanda amenaza con saturar estos servicios, por lo que reivindica la apertura de otros seis centros en distintas zonas de Vizcaya.
A finales de mayo el local que la Diputación gestiona en Bilbao ya atendía a 153 familias, 19 más que en 2004. El de Portugalete, de propiedad municipal, ha pasado de 44 casos a 61. Hasta la apertura de ambos servicios, el derecho de visita reconocido a los progenitores no tutores, normalmente los padres, no se cumplía por la falta de un lugar adecuado. En ocasiones los encuentros se celebraban en comisarías, otras veces los padres debían ir acompañados de agentes hasta el domicilio de sus hijos o a casas de otros familiares. «Las denuncias por incumplimiento de los regímenes de visitas rondaban el 32% de los casos de separación y divorcio en Euskadi», aseguran responsables de Kidetza.
Ante el empuje de la demanda, el centro foral ha ido ampliando su servicio. Primero se incrementaron los días y los horarios de atención. Más adelante se destinó una sexta sala a la supervisión de visitas y desde marzo el horario ha vuelto a ampliarse. Ahora, permanece abierto por las tardes de lunes a jueves y durante todo el día los fines de semana. El próximo año se habilitarán tres nuevas salas.
Prevención de la violencia
Tampoco el centro de Portugalete se ha visto libre de la presión. Aunque atiende a familias de localidades vecinas, como Santurzi, Sestao o Getxo, «estamos intentando no coger casos nuevos de otros lugares porque también aumenta la demanda en nuestro municipio», afirma la concejala de Bienestar Social, Dolores Ciorda. El presidente de Kidetza, Justo Sáez, asegura que se necesita «como mínimo un punto de encuentro más en Bilbao, uno más en la margen izquierda, dos en la margen derecha, uno en Durango y otro en Gernika». A su juicio, estos locales «desarrollan una labor fundamental en la contención y prevención de la violencia familiar».
La Diputación sostiene que la demanda se concentra en Bilbao y Barakaldo, «por lo que la apertura de centros en otras zonas no se justifica por el momento». De los 114 casos derivados por los juzgados, «70 procedían de Bilbao, 11 de Getxo, 10 de Durango, 7 de Gernika y 4 de Balmaseda», explica Lola Mentxaka, del servicio de Mujer y Familia. En las comarcas más alejadas, el traslado hasta Bilbao plantea algunos problemas. Si existe una orden de alejamiento pero ambos cónyuges viven en la misma zona, acaban coincidiendo en los medios de transporte públicos. «No es necesario que sea la madre la que lleve a los pequeños al centro», recuerda Mentxaka.
El año pasado, 23 hijos de 16 mujeres protegidas por una orden de alejamiento utilizaron el servicio foral. Los expertos creen que la cifra puede aumentar con la nueva ley y los juzgados de violencia sobre la mujer. Los casos se van acumulando, puesto que los regímenes impuestos por los jueces se mantienen durante años. Los fines de semana, el de Bilbao llega a acoger a 55 menores en una jornada.
EL CORREO DIGITAL
RAQUEL CALVO/DURANGO
16 de septiembre de 2005
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