Estos dias, bufetes de abogados matrimonialistas y jueces de familia no dan a basto. En Septiembre, se producen cada año un tercio de las rupturas matrimoniales. Muchos matrimonios se dan en vacaciones una última oportunidad, pero generalmente el día a día juntos sólo vale para empeorar las cosas. Sólo durante el año pasado, casi 135.000 parejas españolas rompieron su matrimonio; una tendencia al alza que, lejos de ralentizarse, va a más cada año. Un tercio de esas rupturas se produjeron después de las vacaciones de verano. En algunos casos son la última oportunidad y en otros, la mecha que enciende problemas que con las prisas diarias, se pasan por alto.
Para algunos, es el paso previo necesario a la vida en común. Hoy, en España, se celebran las mismas bodas que hace diez o quince años, pero según datos del Instituto de Política Familiar, también cada cuatro minutos un matrimonio se rompe. Y hay dos épocas especialmente críticas: justo tras las vacaciones de Navidad y sobre todo, después del verano.
Dicen los expertos que, por lo general, ellas toman la iniciativa cuando están hartas de una convivencia pobre o tormentosa y que, ellos, deciden dar el paso cuando el matrimonio se ha convertido en cosa de tres. Algo que sí está cambiando es el rol asumido por el padre ante los hijos.
También el hombre quiere la custodia compartida porque no quiere perder el contacto con los hijos, según nos dice Agustín Fernández Santana, abogado de familia.
En ocho años, las rupturas han crecido en España más del 60 por ciento y, el 20 por ciento de las que deciden separarse, se reconcilia.
Eso sí, una vez divorciados y en caso de infidelidad, la reconciliación se vuelve casi imposible.
ANTENA 3