La asociación de separados de Álava pide cinco centros más para atender una demanda que va en aumento
Muchos padres alaveses están tan ahogados en sus problemas que llegan a descuidar a sus hijos. Algunos, hasta el extremo que los pierden y se ven obligados a verlos en puntos neutrales de encuentro. En Álava, sesenta progenitores necesitan hoy que educadores tutelen sus relaciones con sus pequeños. Las citas se desarrollan cada semana, cada quince días o cada mes en las dos únicas unidades de visita de Vitoria. Están gestionadas por el Ayuntamiento, la Diputación y la asociación de separados de Álava.
Sus usuarios son parejas que han perdido la custodia de sus pequeños de manera temporal, padres divorciados con antecedentes de malos tratos y otros cuya ruptura ha sido tan conflictiva que para no tener que enfrentarse a su ex pareja recogen y dejan a los niños en esa sala neutral. Por encima de todo, «se protege el derecho fundamental del menor a mantener contacto con sus padres», explican un portavoz del servicio municipal de Infancia y Familia.
El centro de visitas del Ayuntamiento, puesto en marcha en 1986, atiende a una treintena de personas que acuden a los locales de la plaza de España a encontrarse con 46 pequeños. En la mitad de los casos, los progenitores recogen a sus niños y salen del centro para disfrutar a solas de su compañía. El resto está obligado a permanecer junto a sus pequeños dentro del espacio vigilado.
Allí disponen de juegos y otros entretenimientos para pasar un rato ameno, eso sí con la presencia de una educadora que les enseña a relacionarse de nuevo. «Algunos no saben jugar con sus niños, ni conocen cuáles son sus necesidades o sus inquietudes. Están perdidos y tienen que aprender a convertirse en un ser cercano para ellos», relata Marisol Palacios, abogada de la Asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase).
«Encorsetados»
El colectivo se encarga desde hace tres años de gestionar la unidad de visitas de la Diputación, creada en 1992 en la calle Manuel Iradier. Catorce años después, este espacio que ha sido un referente en España se ha quedado pequeño. «Estamos desbordados todos los días y sobre todo cuando llegan fechas clave como Navidad o Año Nuevo», explica Palacios. En estos momentos, trabajan con 28 familias, pero a las educadoras les falta tiempo para atenderlas. Por lo que están en conversaciones con la Diputación para ampliar los horarios.
Amapase participa junto a otras 33 ONG en la confederación estatal de puntos de encuentro donde comparten experiencias. Pese a ser pioneros, los centros de visitas alaveses «necesitan evolucionar». A juicio de Palacios ahora están «encorsetados» por la burocracia, que obliga a cada padre a comunicarse primero con los funcionarios de Bienestar Social o de los juzgados y luego con las educadoras. Con más autonomía y recursos económicos se lograría dar una respuesta más ágil a estas familias, según Amapase. «Muchos padres tienen dudas que no podemos resolver, porque no disponemos de tiempo para estar a solas con ellos», reflexiona la letrada.
El centro vitoriano absorbe además la demanda de todos los pueblos de la provincia y de localidades vecinas como Miranda, con lo que la distancia es otro obstáculo en la relación de estas familias. Ante este panorama, la asociación de separados cree necesarios cinco puntos más de encuentro: dos en Vitoria y tres en la provincia.
Los responsables de Familia del Ayuntamiento, satisfechos con el servicio, advierten del incremento de casos derivados de los juzgados
EL CORREO DIGITAL
14 de octubre de 2005
http://servicios.elcorreodigital.com/alava/pg051014/prensa/noticias/Portada_ALA/200510/14/ALA-ACT-439.html
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