La sospecha de una falsa denuncia presentada por la madre de Alba al padre biológico motiva el debate sobre el "uso perverso" de la actual Ley
"Es triste que tengan que ocurrir tragedias como ésta (caso de Alba) para que salga a la luz la inoperancia de los mecanismos del Estado y el descuido en que se ha dejado a la infancia para servir a otros intereses". Esta declaración pertenece a Bruno Murillo y resume el sentir de la decena de asociaciones por la igualad y la custodia compartida que defienden que el maltrato infantil aún oculto no es un problema de conciencia social, "el problema lo tenemos con el Estado, los jueces y los legisladores que renuncian a hacer justicia en favor de intereses de determinados colectivos de mujeres". Este catalán representa a un grupo que defiende "el interés del menor por encima de todo tras el divorcio" y denuncia los casos en los que los niños se convierten en arma arrojadiza de los padres en rupturas con litigio. Este fenómeno, detrás del que se encuentran unas consecuencias para la salud del menor definidas como síndrome de alienación parental (SAP), es considerado por los afectados como una auténtica lacra y ya son muchas las voces que se han levantado para denunciarlo. De hecho, un informe del Hospital del Valle Hebrón –precisamente donde está internada Alba– desvela que casi el 60 por ciento de las denuncias de abusos sexuales a menores detectadas en el centro son falsas denuncias con un trasfondo de divorcio sin acuerdo, realidad que ya detectan los mediadores. Con cautela, los padres agrupados en estas plataformas sospechan que, en el caso de Alba, la niña catalana, hay otra víctima, el padre biológico. Álvaro Luis Caldas fue denunciado días antes del ingreso de la menor en la UCI por su ex mujer, la madre de la menor, por un delito de maltrato en el ámbito familiar y abusos sexuales a Alba. El denunciado, que está libre y aún no ha sido juzgado, mantiene su inocencia y asegura que se trata de una falsa denuncia, que él ignoraba los malos tratos y que no siempre podía estar con su hija. Además, ahora tiene también una orden de alejamiento. "La denuncia de la madre creó una cortina de humo sobre el maltrato real que sufría la niña", asegura José Ramón Viesca, presidente de Aequalitas Civica, una de asociaciones de la citada plataforma. Murillo añade que las falsas denuncias se arrastran desde siempre y que, según él, están aumentado a raíz de la aprobación de la Ley integral y su "uso perverso", pues "habilitan a la mujer para que la custodia no se conceda al padre". En este sentido, defiende que se recurra a los juicios rápidos para juzgar estas denuncias ya que así se protege al menor y se evitan situaciones injustas prolongadas. "La normalidad en estos procesos no puede ser que ante la primera denuncia se aparte al padre de la niña sin investigar más". Este extremo, el de las falsas denuncias, es rechazado por las asociaciones feministas. Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, califica de "engaño a la opinión pública". DIARIO DE SEVILLA
21.marzo.2006
http://www.diariodesevilla.com/diariodesevilla/articulo.asp?idart=2561386&idcat=729&compartido=yes
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