Antonio Pino vivió un claro ejemplo de Síndrome de Alienación Parental, en el que el niño es manipulado en contra del progenitor.Hoy puede motivar la retirada de la custodia
Antonio Pino es presidente de una asociación de padres y madres separados de Granada desde hace casi una década. Y su experiencia personal es el claro ejemplo de lo que miles de padres en toda España han querido evitar con la reivindicación de la 'custodia compartida' como medida legalmente reconocida en un texto. Cada familia y cada pareja es un mundo, pero un respaldo siempre puede resultar de ayuda.
Su historia comenzó hace casi dos décadas cuando su relación de pareja se rompió. «Mi mujer me echó de casa cuando decidió que no quería seguir conmigo. Mi hijo contaba entonces con unos cuatro años». Y desde entonces apenas lo ha visto. No ha conocido su evolución como persona. Ahora, con más de 20 años, su hijo lo ve como a un enemigo. «No me mira ni a la cara», dice Pino. Su separación fue especialmente conflictiva. A la madre le fue concedida la guarda y custodia de los niños y a él un régimen de visitas que nunca se cumplía. Eso sí, debía cumplir escrupulosamente con el pago de la pensión económica establecida. «Pero no me dejaba ver a mi hijo. Y tampoco él quería estar conmigo», reconoce Pino.
Un trastorno
La razón del rechazo no es era otra, según este granadino, que el SAP. Esto es, el Síndrome de Alienación Parental que padecen muchos niños, que son víctima de una manipulación por parte de uno de los cónyuges para situarlos en contra del otro. «Yo no sabía nada de esto. Hasta que leí un libro de un experto en el que me vi reflejado al cien por cien. Ahora hemos dado un paso adelante muy importante, porque se ha reconocido que este síndrome existe y el libro de este experto está encima de la mesa de muchos jueces», celebra Pino.
El SAP es un trastorno que surge en el contexto de las disputas judiciales. Y no consiste en otra cosa que fomentar un proceso que lleve a un hijo a odiar a su padre o a su madre; lo primero en la mayoría de los casos. Esta especie de 'lavado de cerebro' puede llegar incluso a destruir totalmente el lazo que le une a su padre y es fomentado por la parte que tiene la guarda y custodia. Las consecuencias para los niños son depresión crónica, trastornos de identidad e imagen, sentimientos de culpabilidad, aislamiento, etc.
Esto es algo que siempre ha existido, pero en la actualidad tiene relevancia jurídica. Tanto que puede ser motivo para retirar la custodia a un progenitor si el juez lo detecta. Ahora bien, el problema no desaparece. El niño se libra de la presión psicológica que ejerce uno de sus progenitores sobre él. Pero, ¿tiene que volver a convivir con alguien a quien ha aprendido a odiar? El asunto es más complejo de lo que en un principio pueda regular un texto legal. Desde la citada asociación granadina, su presidente aboga por los tratamientos psicológicos más amplios y se celebra la posibilidad, antes ignota, de detectar este síndrome y corregirlo al tiempo.
IDEAL DIGITAL
18.09.06
http://www.ideal.es/granada/prensa/20060918/local_granada/ahora-cumplido-anos-hijo_20060918.html
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