Desde que el Congreso de los Diputados aprobó en julio de 2005 la reforma del divorcio impulsada por el Ejecutivo socialista, el número de rupturas no ha dejado de crecer. Así, según los últimos datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), entre enero y septiembre de 2006, se registraron 1.464 disoluciones del matrimonio en la provincia de Córdoba, frente a las 1.145 de todo 2005.
De ese total hasta septiembre, 729 fueron consensuados, mientras el resto se resolvió por vía de un contencioso. Por partidos judiciales, después de Córdoba (que ingresó 798 asuntos en los tres primeros trimestres de 2006), se encuentran Posadas(122) y Lucena, (104).
En Andalucía, el incremento ha sido de un 18 por ciento, al alcanzar los 18.300 divorcios hasta el pasado mes de septiembre de 2006, mientras que el año anterior se registraron 15.406.
Primeros datos
Durante el primer año de entrada en vigor de la denominada Ley del «divorcio-exprés», Sevilla fue la provincia andaluza que registró más divorcios en 2005 con 3.691, seguida de Málaga (3.366). Cádiz (2.496), Granada (1.628), Almería (1.155), Córdoba (1.145), Huelva (1.011) y Jaén (914). Respecto a las separaciones, tanto de mutuo acuerdo como contenciosas, Sevilla también fue la provincia donde se registró mayor número (2.525), seguida de Málaga (2.093), Cádiz (1.649), Granada (1.188), Córdoba (1.045), Jaén (775), Almería (662) y Huelva (655).
El espectacular aumento del número de divorcios en la comunidad autónoma tiene su explicación en la reforma legal impulsada por el Gobierno socialista, que hace más flexible el proceso. Antes, las parejas debían demostrar que la reconciliación era imposible, el cese efectivo de la convivencia conyugal o la violación grave y reiterada de sus deberes. La ruptura definitiva implicaba un doble procedimiento que primero pasaba por la separación para luego acudir al divorcio.
Sin embargo, ahora el paso previo de la separación desaparece y basta con que uno sólo de los cónyuges quiera poner fin a la relación matrimonial, siempre que hayan pasado tres meses desde la celebración de la boda.
Con respecto a la custodia de los hijos, la nueva ley permite que vivan alternativamente con el padre y la madre. tras varios cambios, se establece que cuando los progenitores acuerden compartir la guarda y custodia, el juez deberá concederla tras recabar, en todo caso, el informe del fiscal, que no será vinculante. También podrá escuchar la opinión de los hijos si lo considera oportuno o si lo piden las partes o los niños.
El mayor punto de controversia es que el magistrado podrá concederla aunque no haya acuerdo entre los cónyuges. En el caso de que la solicite uno sólo de ellos, el juez podrá acordarla «excepcionalmente» tras un análisis del Ministerio Público y un estudio de un equipo de especialistas.
Con anterioridad a la aprobación del «divorcio-exprés», la custodia compartida estaba admitida, pero no regulada.
Además, ahora si un padre no paga el alimento de sus hijos menores, tal y como acuerda la resolución de la ruptura, el Estado se hace cargo de los gastos. Este fondo de garantía de pensiones -una enmienda a la ley introducida por CiU- cubrirá los impagos y también las pensiones compensatorias no abonadas por los cónyuges.
Antes de julio de 2005, la morosidad del progenitor se podía perseguir por la vía civil o por la penal. Según las asociaciones de separados, las demandas por incumplimiento de pensiones de alimentos ascienden a un 80 por ciento cuando el padre tiene una profesión liberal, y al 68% cuando tiene nómina.
Otra de las claves de la reforma es la referente a las tareas domésticas. Una enmienda del PNV obliga a los cónyuges a compartir dicho trabajo. Las parejas que se casen «deberán colaborar en las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes, así como otras personas dependientes a su cargo».
Así, no habrá «inspectores» en las parejas, pero no compartir las tareas podrá ser relevante «ante situaciones de ruptura», según reza la enmienda.
Con la ley sin reformar, el artículo 68 del Código Civil establecía que los integrantes de la pareja sólo «están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente».
Las causas que llevan a las parejas a separarse o divorciarse son, por este orden: infidelidad, pasar poco tiempo juntos, los problemas familiares y las decisiones en las que no hay acuerdo (por ejemplo, ser padres), según los expertos.
Causas del divorcio
Una vez iniciada la relación, lono es raro que los problemas surjan después del primer año, cuando se supera la fase de la novedad. Otra fuente de conflicto pueden ser los hijos, bien porque no haya acuerdo sobre si se quieren tener o no; bien porque centran toda la atención, quedando la pareja en segundo plano. A los diez años de convivencia, la monotonía puede matar la relación.