En un conflicto de pareja, de diferencias conyugales con hijos de por medio, de agresión doméstica o de problemas entre padres e hijos, ¿cuál es la situación más complicada de resolver?
Depende del tipo de conflicto, del grado de intensidad al que se haya llegado. Aquéllos con carga emocional muy fuerte son más difíciles de resolver puesto que la emoción interfiere en el proceso de hablar de ese conflicto.
Una sociedad acostumbrada a 'lavar los trapos sucios en casa', ¿está preparada para sentarse a la mesa e intentar llegar a acuerdos?
Es complicado. Lo ideal es que los problemas se resuelvan en casa. Pero hay casos en que no es así. Hay que aprender a cambiar de mentalidad, la cultura, a que se hagan este tipo de procesos como algo normal, como si se acudiera al psicólogo o al abogado. Es una difusión de la cultura de la resolución pacífica de conflictos.
¿Cuatro meses en un proceso de mediación es suficiente como pretende la futura ley vasca?
Debería serlo. Si tarda más se puede entender que hay algo que no funciona y que el conflicto se está enquistando. Pero no soy partidario de poner límites, ni barreras.
¿La sociedad vasca está muy necesitada de un mediador?
Necesita de muchos mediadores porque es una sociedad, al igual que la española y más en los últimos tiempos, con bastante confrontación. El ejemplo que dan los políticos no es nada edificante. Todos se llenan la boca de la palabra paz pero ejercen modelos de conducta contrarios a la paz y a la cultura de la paz. Hay que aprender a escuchar, a ser tolerantes, a afrontar los conflictos de manera limpia, sin pretender ganar o perder, sin forzar las cosas al máximo.
NOTICIAS DE ALAVA
14.03.07
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