César Montero asegura que “el 90% de los que acuden a Cáritas son padres separados”
Una reciente sentencia en la que una juez ha dictaminado la custodia compartida de los hijos, que estarán una semana con cada uno de los cónyuges; que establece que el padre y la madre disfrutarán de la vivienda común un año cada uno y que determina que ambos ingresarán una cantidad determinada de dinero en una cuenta bancaria para los gastos de los niños ha sido considerada muy buena por parte de las asociaciones de padres separados de España. Dicen que por fin se empieza a tener más en cuenta a los hombres en este tipo de procesos. Censar José Montero Muñoz es el presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados en la provincia de Las Palmas y dice que “este tipo de sentencias son habituales en otros países de la Comunidad Europea y se ha demostrado que están funcionando y que hay menos conflictos aunque es cierto que las personas están mejor preparadas para asumir estas responsabilidades”. Cree que “aquí desgraciadamente hemos ido asumiendo ciertas modas y actitudes pero en lo que respecta a los hijos vamos a remolque y no terminamos de entender que esto es una responsabilidad entre dos personas y seguimos enclavados en los tiempos de la dictadura en los que se pensaba que la mujer era la que se tenía que quedar metida en casa ocupándose de los hijos”.
Un año cada uno en la casa conyugal
A Montero le parece una gran idea que ambos cónyuges puedan disfrutar de la casa que habían compartido hasta el momento de la separación. Dice que “de la otra manera seríamos desiguales porque el padre que tiene que salir de la casa debe pagar el alquiler, lo que tiene que pasar a los hijos, lo que necesita para vivir... supone que a muchos ni siquiera les llega el dinero para mantenerse y así se equiparan un poco las cosas”. Comenta que “lo único que hay que hacer es adaptarse a las situaciones para que cuando haya una separación no haya un desequilibrio y que una de las partes pierda mucho más que la otra”.
Ingresos en una cuenta por ambas partes
Sobre el tema de los gastos que generan los hijos, Montero dice que le parece pionero el sistema que insta a que tanto padre como madre abonen una cantidad mensual que se recoja en una cuenta común. Sin embargo, él apostaría por que pague el dinero el que no está con los niños, de forma alternativa, lo que supondría que con el paso del tiempo, ambos hayan tenido que ir aportando ese dinero, pero ve con buenos ojos cualquier medida que suponga el beneficio para la familia y que ninguno de los cónyuges tenga una gran pérdida de calidad de vida.
Penurias económicas para los padres
Se ha llegado a la conclusión por parte de especialistas en altas médicas hospitalarias que cada vez es mayor el número de hombres separados que no quieren abandonar el centro médico, aunque hayan recibido visto bueno por parte de los facultativos. Se explica porque son personas que viven solas y que creen que van a estar mejor atendidas en la clínica que en su propia casa. Dice Montero que “es cierto que los separados pasan de estar viviendo en su casa con sus hijos a verse en un nuevo hogar en el que no pueden estar con ellos”.
Comenta que “se pierde mucho poder adquisitivo y aunque siempre sale a relucir el tema de que muchos hombres cobran en b, otros no lo hacen y con un sueldo de 900 tienen que hacer frente a un montón de gastos y encima sacar a pasear a sus hijos cuando pueden verles los fines de semana”. Cuenta César Montero que ha investigado y que el 90% de los asistentes habituales a Cáritas son padres separados, que “hasta que no hemos empezado a reclamar a través de asociaciones hemos sido sometidos a una caza de brujas porque no protestábamos y nos callábamos”. Dice que “es penoso que los hombres tengan que pasar por esa situación por el solo hecho de separarse y hay muchos que prefieren quedarse en casa aguantando lo que sea con tal de no pasar por este tipo de cosas”.
Por eso piensa que lo que habría que conseguir es que se asegurara una mínima calidad de vida tanto para la mujer que nunca ha trabajado y que no se separa porque tiene miedo de no poder entrar en el mercado laboral como para los hombres que “por vergüenza masculina pagan lo que sea aunque se queden sin nada para ellos sólo por que la gente no se entere de que lo está pasando mal”.
En el caso de esta sentencia, la juez creyó demostrado que el padre había mostrado mucho interés por estar con sus hijas ya que se había alquilado una casa cerca del domicilio conyugal para poder estar con ellas y disfrutaba de su compañía siempre que podía. Además, las hijas estaban interesadas en mantener el mismo contacto con el padre que con la madre. En opinión del presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados, “los hijos en general quieren estar con ambos padres y de ahí los problemas que están teniendo muchos que no pueden ver a uno de ellos y que están provocando graves trastornos psicológicos como conflictos de lealtades o el síndrome de alienación parental”.
Cree que la culpa de los problemas de los hijos de padres separados está originada tanto por la actitud de los progenitores, como por la propia sociedad y las leyes. Dice que “los padres no están preparados para superar las rencillas que puede haber generado el matrimonio y pensar que los que están sufriendo son los niños”. Asevera que “se han hecho muchas campañas para que las mujeres aprendan a defender sus derechos pero no se han hecho las mismas campañas destinadas a los hombres y nos estamos quedando atrás”. Por ello pide a los políticos que lleven a cabo iniciativas para reeducar a los hombres.
CRONICAS DE LANZAROTE
01.08.07
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